jueves, 5 de marzo de 2009

Televisión sensacionalista

Sin querer faltar el respeto a las víctimas de estos terribles hechos, me permito comparar las desapariciones de niños con las ediciones de Gran Hermano, y es que parece que las cadenas de televisión están esperando a que se produzca “otra” desaparición de algún niño como Telecinco espera la próxima edición de Gran Hermano. ¿El objetivo? sacar el máximo rendimiento posible y llenar las parrillas televisivas, y es que te despiertas y enciendes la televisión y ya tenemos a los tertulianos dando los últimos detalles de la última expulsión o de la última desaparición, al mediodía los informativos nos dicen los últimos acontecimientos sobre la búsqueda de alguna de estas víctimas y después del noticiero, como no, el resumen de Gran Hermano y si no es suficiente con todo esto cuando llegas a casa por la noche más reportajes de lo mismo y más galas de lo otro. Con todo esto a lo que me refiero es como se está convirtiendo la información en espectáculo y cómo los medios se aprovechan de esto y nos saturan. Y no es que antes no hubieran desapariciones, sino que parece ser que éstas se han convertido en el último fenómeno mediático como lo fueron OT o los famosos polígrafos en su momento. Esto sucede porque a las cadenas les sale rentable, pero si buscamos un culpable solo hay que molestarse en mirar los ranking de audiencia, sí, la audiencia que es, al fin y al cabo, la que decide que se emite y que se deja de emitir, pero el “morbo” que está generando en la población este tipo de programas los sitúa entre los puestos más altos y en consecuencia vemos desfilar por los platós a padres doloridos, menores de edad, amigos y un largo etc. Pero lo más habitual es escuchar que la culpa es del periodista, degenerando aún más esta profesión, aunque algunos periodistas se venden y otros son simples marionetas que obedecen a los de arriba, hay que tener en cuenta que no todos son iguales, así que basta ya de tanta manipulación, tanta incompetencia y busquemos aquello que tenía por nombre ética.

1 comentarios:

Joaquín Antonio Ruiz Valcárcel dijo...

Hace bastante que sigo tú blog. es cortito pero muy selectivo.Televisión en lenguaje coloquial nos amplia cualquier significado,ya que mucho de lo que nos emite transtorna y fomenta en vez de cortar.Un artículo muy bueno y que estoy totalmente de acuerdo.
Sigue creando ya que presentas un blog muy misceláneo y por tanto dejare señal, je je!!! 1saludo