Ha sido como una sobredosis de adrenalina, aún conserva el olor de su perfume con el que se embriagaba en cada abrazo. Abrazos interminables que emocionan. La nostalgia se abre un hueco entre ellos, que estaban sin darse cuenta en el sitio del reencuentro. El frío se intenta colar pero el calor que dos cuerpos desprenden hace que se empañen los cristales. Sentimientos reprimidos. Ninguno de los dos se atreve a dar el siguiente paso. Sin embargo se conocen perfectamente. Un silencio. Una acaricia en la mano. Y todos esos pequeños detalles que ella empezaba a olvidar. El momento los supera, es hora de despedirse. Una interminable espera en el portal, y se va…
1 comentarios:
Y se va... como tantos y tantas se van, nos vamos...
Un beso Montse.
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