
Vuela, vuela, vuela… Crea un mundo casi perfecto, una casa apartada del resto del mundo, lejos de la ciudad que les empieza a atrapar. Es invierno y desde la ventana les regalan una postal de navidad. Perdidos del resto del mundo con una botella de champán, un par de velas y una ligera música de fondo.
Huele a madera, a aire fresco, a nieve… En el interior un cálido sofá rojo, una manta y una chimenea, una pareja arropada. El mejor plan, no hacer nada. Disfrutar de la tranquilidad, de la paz que se contagian. Y el resto del mundo puede desaparecer si quiere, no se darían cuenta.
Un pájaro golpea en la ventana, quiere entrar pero no se da cuenta de que hay un cristal… Un cristal que no le deja pasar y a ellos los separa del exterior… Insiste, una y otra vez, hasta que consigue que la magia se rompa. Echa a volar y aterriza en la fría nieve. Y aterrizan… porque todos los cuentos tienen un final.
4 comentarios:
Que de sentimientos llegas a conseguir transmitir con lo que escribes Montse. Sentimientos, sensaciones inconfundibles si las has vivido, si las recuerdas, si las recuerdas, si las recuerdas... siempre con una sonrisa Montse!
Un besito
La verdad es que es cierto lo que dice tu anónimo. La última frase me llegó muchísimo.
Un besazo.
Anónimo que sentido tendría la vida sin los recuerdos, no podemos vivir de ellos, pero realmente es lo único que nos queda...
Txetxu gracias por estar siempre por aquí. Y bueno me falto el colorín colorado...
Un beso a los dos
TU ANONIMO ES GRAN OBSERVADOR, ESCRIBES REALMENTE BIEN MONTSE. CONSIGUES LLEGAR AL CORAZON. ME GUSTA. UN BESO
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