Hoy es un día triste, un día feo, el cielo ha dejado de ser azul, pero se lo agradezco. No quiero levantarme y ver un día soleado, hechos para salir a la calle y comerse el mundo, porque ya nada es lo mismo, porque ya no me apetece hacer nada.Estoy en la cama, despierto, son las diez, no quiero levantarme. Logró conciliar el sueño de nuevo, despierto de nuevo, no quiero mirar el reloj, solo quiero dormir y dejar que pase el tiempo sin más. De repente la bombilla de la mesa de noche estalla y todo es oscuridad. Temo a la oscuridad pero hasta eso ya me da igual.
A la una me levanto, me pongo las gafas, no veo nada, están sucias por las lágrimas de ayer, voy al baño, parezco otra con todo el maquillaje corrido. No hay leche para desayunar, no hay comida en la nevera, tendré que bajar a por algo, pero no me apetece hacer nada.
Empieza a soplar un viento muy fuerte, ojalá llueva, ojalá fuera tan fuerte como el viento. Ojalá cerrara los ojos y despertara un 25 de octubre de 2008, ojalá todo empezará de nuevo. Otra vez despierto, pero esta vez no de un sueño, ha sido mi imaginación que ha volado de nuevo, vuela muy alto, para chocarse en breve con esto, con la realidad.
Y la realidad ha hecho que un pronto de repente sea un adiós.




