sábado 7 de noviembre de 2009

Días tristes...

Hoy es un día triste, un día feo, el cielo ha dejado de ser azul, pero se lo agradezco. No quiero levantarme y ver un día soleado, hechos para salir a la calle y comerse el mundo, porque ya nada es lo mismo, porque ya no me apetece hacer nada.

Estoy en la cama, despierto, son las diez, no quiero levantarme. Logró conciliar el sueño de nuevo, despierto de nuevo, no quiero mirar el reloj, solo quiero dormir y dejar que pase el tiempo sin más. De repente la bombilla de la mesa de noche estalla y todo es oscuridad. Temo a la oscuridad pero hasta eso ya me da igual.

A la una me levanto, me pongo las gafas, no veo nada, están sucias por las lágrimas de ayer, voy al baño, parezco otra con todo el maquillaje corrido. No hay leche para desayunar, no hay comida en la nevera, tendré que bajar a por algo, pero no me apetece hacer nada.

Empieza a soplar un viento muy fuerte, ojalá llueva, ojalá fuera tan fuerte como el viento. Ojalá cerrara los ojos y despertara un 25 de octubre de 2008, ojalá todo empezará de nuevo. Otra vez despierto, pero esta vez no de un sueño, ha sido mi imaginación que ha volado de nuevo, vuela muy alto, para chocarse en breve con esto, con la realidad.

Y la realidad ha hecho que un pronto de repente sea un adiós.

miércoles 28 de octubre de 2009

Una mariposa que empieza a volar, no deja rastro y no mira hacia atrás


Se siente cobarde por no querer mirar atrás, aquellos que lo dieron todo por él, pero ahora les ha dado la espalda. Vuela, se evade, es capaz de empezar una vida nueva y casi olvidar, pero una llamada constante hace que vuelva a la realidad. Entonces comprende que no puede olvidar sin más. Dolor, un intenso dolor, un nudo en el estómago le hacen darse cuenta que quizás es de esto de lo que huye. Les quiere tanto que no soporta verlos sufrir, verlos perdidos, desorientados… Los cimientos ya no están, les llevó toda una vida construirlos y sólo una decisión para derribarlos. Se está perdiendo parte de la historia, los sentimientos se están empezando a enfriar y a él solo le queda etiquetarse de cobarde por no querer estar en donde debería estar.


Los remordimientos son capaces de comérselo por dentro. Intenta ponerse en el lugar de aquellos que han sido los valientes de toda esta historia. Aquellos que han llorado por ellos y por él. Ya solo le queda pensar que es el amor que siente por ellos lo que le han hecho no dar la cara, el sufrimiento era demasiado grande. Todo esto se le quedaba demasiado grande, y el tiempo no le permite regresar. Ya solo quiere que el tiempo pase muy rápido y que algún día esta historia tenga un bonito final.

jueves 4 de junio de 2009

Carta de una enamorada...

Sentirte aquí conmigo es una de las cosas que más me gustan, siempre pienso que es una parte de mi tiempo que no puede ser mejor aprovechado. Pienso en estos dos días, en tu mirada, en tu sonrisa, en ti y todas esas cosas que hacen que piense que he encontrado algo que no quiero dejar ir. Cada vez que me preguntas que dónde estoy, que notas que estoy como ausente, es porque estoy absorta en mis pensamientos, que logran hacerme irme muy lejos de ahí y es que has hecho que descubra lo que es sentir en todos los aspectos. Vas despertando en mí sentimientos en los que nunca había creído, como cuando estoy contigo y te miro, y entonces me doy cuenta de que me fascina lo que veo, que es lo que de verdad quiero, lo que deseo… entonces me preguntas qué que pienso y yo siempre te digo que nada, porque nunca encuentro las palabras para explicártelo. Pienso muchísimas cosas, todas relacionadas contigo, te miro, te acaricio los labios, tú estás ahí con los ojos cerrados y yo te sigo mirando y pienso que eres una de las cosas más bonitas que me ha pasado, sigues ahí sin hacer nada, pero a mí con eso me vale, sigo pensando y me doy cuenta de que hay pocas cosas en este mundo por las que cambiaría ese momento contigo, te ríes, te produce cosquillas el roce de mi dedo con tus labios, se me pone una sonrisa pero sigo pensando, y pienso que nunca me podría cansar de esos momentos, te vuelves a poner serio, pero yo te sigo mirando y pienso que sin ti no podría ser posible que esta historia que no se sabe dónde está el principio ni el final fuese de verdad, esta historia que para mí es tan diferente a todas las demás, tan distinta a todo. Pienso que todo esto que me pasa no puede ser de verdad, que es demasiado bueno para ser cierto, y entonces pasan los días y me doy cuenta que todo lo que siento por ti, cada día es más grande.

domingo 24 de mayo de 2009

Otra vez tú...

Desperté en plena oscuridad. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al tener que enfrentarme a uno de mis mayores miedos. El cansancio me impedía casi abrir los ojos pero también conciliar el sueño. Estoy sola en casa. Se había ido aquel angelito que me hacía compañía y que por descuido se dejó la puerta abierta. Ruidos, pequeños ruidos que para mi resultaban un mundo. Noche de lluvia, mucha lluvia. Más ruidos. Me encogí entre las sábana. No era capaz de moverme. Cualquier gesto, ruido y movimiento podía delatarme. Podía delatar mi vigilia. Casi aguanto hasta la respiración. Tengo la sensación de que no estoy sola.

Mi cabeza va a mil por hora. Siempre he odiado a la oscuridad. ¿Cómo saber si no hay alguien a tu lado que puede estar tan cerca vigilándote si ni siquiera lo puedes ver? Además, los espíritus, tan temidos por mí, aparecen en la oscuridad con su haz de luz blanco. Entonces es cuando viene a mi cabeza una frase que decía mi padre: “Hay que tenerle más miedo a los vivos que a los muertos”. Desafortunadamente no es suficiente.

Quiero dormir, pero estoy aterrorizada. Miro esa piedra pintada que me regaló una amiga. Autodefensa. Saco el valor que nunca he tenido y me levanto muy despacito. Está prohibido hacer ruido. Camino lentamente, la puerta está abierta, las llaves no están pasadas. Alguien ha podido entrar. Mi miedo aumenta a escalas desorbitadas. Miro el salón y la cocina. Luego el baño, la cortina de la ducha está corrida. Podría haber alguien ahí. Uno, dos y tres la abro rápidamente. Nada. La otra habitación vacía. Cierro la puerta. Habrá sido un descuido.

Me acuesto. Dejo la luz encendida. Miro al techo pero ya no puedo dormir. Maldito miedo. Mi madre me consolaba diciendo que el miedo me lo creaba yo misma. Yo y mi imaginación. Esta lucha contra él que antes resolvía acudiendo a la cama de mi hermana. Ahora lo tengo que enfrentar yo sola. No me siento capaz. Me pueden mis miedos. Miro al techo. El cansancio me puede, mis ojos se están intentando cerrar y empiezo a soñar con la oscuridad.

martes 28 de abril de 2009

El Rincón de María


Hermanas de sangre que fortalece la unión, comparten todo y también una ilusión. Madres, luchadoras y emprendedoras. Admiro su coraje, su fuerza y su valor. Compartían un sueño que han hecho realidad.

Ellas son las “Marías”, hartas de la rutina, de lo mismo del día a día, deciden montar su propio negocio, ¿para qué trabajar para los demás?, querían ser sus propias jefas. Pronto empiezan a barajar las posibilidades que tenían, qué tienda les gustaría tener, en qué zona… y tras búsquedas y charlas tomando cafés se enteran de la Feria de Franquiciadores en Valencia.

Maleta en mano ponen rumbo hacia allí, en donde descubren “El Rincón de María”, un pequeño estanco lleno de color, que llamaba la atención a todo el que pasaba por allí, incluidas ellas. Se dieron cuenta de que eso era lo que querían y vuelven a Canarias con un proyecto, con una ilusión y muchas ganas.

El tiempo que vino después estuvo lleno de idas y venidas en busca de locales: Calle Luján Pérez 16, fue el resultado final. Papeleo y más papeleo, bienvenidas al país de la burocracia. Pero ellas no se desanimaron, y a pesar de todas las pegas, complicaciones y demás continuaron en el intento.

Otro viaje más, estas vez a Murcia. Allí fueron a formarse, a aprender y también a aprovechar la ocasión de conocer este lugar. Por suerte hacen escala en Madrid para visitarme, ¡vienen cargadas de almohadas! ya no les llegaban en el pedido.

Vuelven a Canarias, ya tienen el local reformado, sólo queda que lleguen los montadores para terminar. Alguien decía que parecía “el mercadillo de San Mateo”, pero al ver el resultado final todos coincidían en que era un lugar especial, bonito, colorido y que te invitaba a entrar con ese rico olor que ya percibías desde la esquina de la calle.

Caramelos, bombones y chupa-chups para la inauguración. Y no les fue nada mal. Parecían niñas con zapatos nuevos, contagiaban su alegría. Y ahí siguen Las Marías, ahí las dejé contentas de haber encontrado algo que les hace sentirse realizadas.

¡Enhorabuena chicas!

(¡Enhorabuena mami!)

viernes 24 de abril de 2009

Escribo porque sí

Letras, frases, párrafos. Puntos y comas. Ordenadas con lógica y coherencia. Pero al fin y al cabo, sólo son eso. Una manera de dejar escrito algo que una vez pasó por tu cabeza y que por alguna razón para ti merecía la pena plasmarlo en un papel. Muchas veces te apetece compartirlo con los demás, de ahí que nos queden grandes obras escritas años y años atrás.

Un día te sientas delante de un ordenador. No se sabe porqué te viene eso que muchos llaman inspiración. Y escribes, lo relees, borras, cambias su estructura… todo eso para al final crear un texto. Pero no es un texto cualquiera, para ti es “Mi texto”, lo has creado tú. Ahí están tus ideas, tus opiniones y en muchas ocasiones tus sentimientos.

Sentimientos, es bonito descubrir lo que una persona siente y saber cómo lo siente simplemente leyendo. Pero, lo más importante para mí es crear algo que pueda llegar a otra persona. Los sentimientos dan sentido a esta vida y muchos aprovechamos esta vía para decir aquello que nunca nos atrevimos.

Escribo, porque sé que mis letras han llegado a miles de kilómetros de aquí. Escribo, porque sé que mis letras han hecho brotar lágrimas. Escribo, porque hay gente que le gusta como lo plasmo. Escribo, porque me siento bien conmigo misma. Escribo, porque lo llevo por dentro.

jueves 5 de marzo de 2009

Televisión sensacionalista

Sin querer faltar el respeto a las víctimas de estos terribles hechos, me permito comparar las desapariciones de niños con las ediciones de Gran Hermano, y es que parece que las cadenas de televisión están esperando a que se produzca “otra” desaparición de algún niño como Telecinco espera la próxima edición de Gran Hermano. ¿El objetivo? sacar el máximo rendimiento posible y llenar las parrillas televisivas, y es que te despiertas y enciendes la televisión y ya tenemos a los tertulianos dando los últimos detalles de la última expulsión o de la última desaparición, al mediodía los informativos nos dicen los últimos acontecimientos sobre la búsqueda de alguna de estas víctimas y después del noticiero, como no, el resumen de Gran Hermano y si no es suficiente con todo esto cuando llegas a casa por la noche más reportajes de lo mismo y más galas de lo otro. Con todo esto a lo que me refiero es como se está convirtiendo la información en espectáculo y cómo los medios se aprovechan de esto y nos saturan. Y no es que antes no hubieran desapariciones, sino que parece ser que éstas se han convertido en el último fenómeno mediático como lo fueron OT o los famosos polígrafos en su momento. Esto sucede porque a las cadenas les sale rentable, pero si buscamos un culpable solo hay que molestarse en mirar los ranking de audiencia, sí, la audiencia que es, al fin y al cabo, la que decide que se emite y que se deja de emitir, pero el “morbo” que está generando en la población este tipo de programas los sitúa entre los puestos más altos y en consecuencia vemos desfilar por los platós a padres doloridos, menores de edad, amigos y un largo etc. Pero lo más habitual es escuchar que la culpa es del periodista, degenerando aún más esta profesión, aunque algunos periodistas se venden y otros son simples marionetas que obedecen a los de arriba, hay que tener en cuenta que no todos son iguales, así que basta ya de tanta manipulación, tanta incompetencia y busquemos aquello que tenía por nombre ética.