sábado, 21 de agosto de 2010

Todo y nada

Intentas huir y tienes todos los medios necesarios: tiempo y distancia. Pero olvidas un ingrediente sútil y por mucho que quieras dominarlo, tu inconsciente te traicionará. Y aunque te propongas borrarlos, evitarlos, disfrazarlos y esconderlos en algún lugar tan profundo que no se sabe ni la distancia. Aparecerán.


Y es que sería de esta vida sin ellos. No tiene sentido, sólo esos peces que dedican su vida a dar vueltas y vueltas sin parar, giran en el interior de un cilindro, sin rumbo y siempre en la misma dirección. Pero son felices. Su recuerdo sólo dura 6 segundos. Pero los nuestros toda una vida.


Lo más doloroso es tener que vivir de ellos. Se forman con una rapidez inexplicable y no puedes volver atrás a cambiarlos. Ya forman parte de nuestro pasado, una hoja más en nuestro diario. Las reglas del juego no permiten cambiarlos, pero tampoco borrarlos.