Intentas huir y tienes todos los medios necesarios: tiempo y distancia. Pero olvidas un ingrediente sútil y por mucho que quieras dominarlo, tu inconsciente te traicionará. Y aunque te propongas borrarlos, evitarlos, disfrazarlos y esconderlos en algún lugar tan profundo que no se sabe ni la distancia. Aparecerán.
Y es que sería de esta vida sin ellos. No tiene sentido, sólo esos peces que dedican su vida a dar vueltas y vueltas sin parar, giran en el interior de un cilindro, sin rumbo y siempre en la misma dirección. Pero son felices. Su recuerdo sólo dura 6 segundos. Pero los nuestros toda una vida.